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Realizado en madera de Bubinga
Africana en el cuerpo y Arce Americano en la empuñadura para
el Atila I y las mismas maderas invertidas para el Atila II.
Son arcos con todas las características técnicas de
cualquier arco de gama alta del mercado con algunos toques
personales.
Ventana pequeña, reposa micro
caza, tips reforzados y decorados, arandelas de palas
insertadas, tornillos cromados en oro, centradores de palas
y rosca interna de acero inoxidable 100% con juntas tóricas
estancas, refuerzos decorados de madera y fibra en los
aprietes de palas, empuñadura anatómica, un acabado con
barniz epoxi satinado de alta dureza y elasticidad y mucho
más. |
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La figura de Atila será una de las más
famosas entre los pueblos invasores del siglo V. La
violencia con que actuaba daría lugar a la famosa frase
"Bajo los cascos de su caballo nunca más crece la hierba".
Atila se hizo con el poder en el año 434 al suceder a Rúa.
Los ocho primeros años compartió el poder con su hermano
Bleda pero en el año 442 el propio Atila mató a su hermano
para ejercer el gobierno en solitario. Una de sus primeras
iniciativas sería unificar las diversas tribus de hunos bajo
su mando, momento en el que decidió avanzar hacia Europa.
Todas las regiones del norte fueron ocupadas a excepción de
la península Escandinava. El éxito de estas campañas motivó
que Atila dirigiera sus pasos hacia occidente para invadir
las Galias. La llegada de los hunos a las regiones del norte
del Imperio Romano motivó la reacción del emperador
Valentiano III quien encargó al general Aecio la dirección
de la resistencia. Aecio organizó a las tropas romanas,
francas y visigodas para derrotar a Atila en la batalla de
los Campos Cataláunicos (451). Al año siguiente Atila
dirigió sus tropas hacia Italia, atacando la mayor parte de
las ciudades hasta asentarse a las afueras de Roma.
Valentiniano envió una embajada la jefe bárbaro encabezada
por el papa León III que, según la tradición, fue suficiente
para que Atila abandonara su empresa y regresara a Europa
Central. En el año 453 Atila fallecía, posiblemente víctima
de una conjura.
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