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El éxito de mis arcos se debe a estar siempre probando y comparando el perfecto funcionamiento de todos los materiales que los componen, sobre todo en aquellos que hacen que el arco funcione con más velocidad, regularidad, progresión de tensado, agrupación y precisión. Y así poder ir siempre un paso por delante de muchas empresas con mucho nombre.
Para poder investigar sobre los mejores materiales y perfeccionar el funcionamiento de estos arcos, cuento con la ayuda de una máquina que en un principio construí para probar los prototipos, sometiéndolos a duras pruebas de flexión, cientos de disparos con flechas muy por debajo del peso recomendado, disparos en vacío para ver su resistencia y durabilidad etc. Y así estudiar las zonas de fatiga para mejorar el producto. La verdad es que he invertido miles de horas en ella y hace aproximadamente un año me empezó a dar buenas prestaciones, demostrándome que esta máquina si que sabe analizar con precisión los puntos de los que anteriormente os hablaba, dando unos resultados impresionantes.
Aparte de medir la fatiga de mis prototipos, cosa que ya hacia anteriormente, la he ido modificando y adaptando para que pueda medir la velocidad exacta de un arco, ya que siempre tensa con la misma dinámica, ancla a las pulgadas exactas y la suelta de la cuerda es perfecta. Por lo cual la medida de la velocidad de la flecha es inmejorable, llegando a soltar cinco disparos con la misma velocidad. Cosa que ningún arquero ha conseguido. También efectúa disparos con precisión, demostrándonos a cualquier arquero que si le dejamos nuestro arco tira mejor que nosotros (si el arco está bien fabricado) hasta el punto de hacerse Robín ella sola.
Al mismo tiempo que tensa nuestro arco a la apertura que le programemos, nos dice el peso real en libras en cada disparo y nos da la lectura de la progresión. Cuando la mantenemos tensando nuestro arco entre tiro y tiro, podemos saber el porcentaje de pérdida por histéresis. También y un dato muy importante es la medición de la vibración y desplazamiento al efectuar el disparo, pues ése golpe de sacudida es el que tanto nos molesta y la causa de tantas lesiones en este deporte. Todo este trabajo tiene su recompensa después de muchas horas de investigación, hasta conseguir el perfecto funcionamiento de un arco a base de las modificaciones necesarias en los prototipos. Modificaciones que seguidamente se aplican a los nuevos modelos, haciéndolos así más seguros y efectivos.
Un descubrimiento muy curioso es cuando haces comparativas montando en la máquina arcos de otros fabricantes de gran renombre y sometiéndolos a algunas pruebas que a la hora de cotejarlas nos demuestran que no es oro todo lo que reluce, dando esos arcos grandes diferencias de progresión, velocidad y otros desajustes que se ven a simple vista sin necesidad de una maquina.
Por eso pienso que los arqueros de hoy se merecen algo más y los que construimos arcos tenemos que estar al día ya que somos los que realmente sabemos que arco necesita cada campeón.
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